La fertilidad es un viaje lleno de desafíos, y el mío ha sido un camino largo y complejo.
A los 21 años, la vida me sorprendió con un embarazo inesperado, pero la alegría se transformó en devastación cuando, a los 7 meses, perdí a mi bebé.
Fue un stillbirth y no había respuestas.
Los médicos no supieron explicarme qué había pasado y, después de muchos estudios, seguía sin saber por qué.
Con el corazón roto, mi esposo y yo decidimos alejarnos de la idea de ser padres por un tiempo.
Me enfoqué en estudiar, en viajar, y en construir una vida en la que el dolor no dominara cada día.
Conseguí un doctorado, llené mi hogar de gatitos y perritos, y traté de seguir adelante. Pero, en el fondo, ese deseo de ser madre nunca desapareció por completo.
Una Nueva Esperanza... y un Nuevo Desafío
Llené de esperanza mi corazón y, cuando compartí la noticia con mi esposo, esperaba que él sintiera lo mismo. Pero sus dudas nos alejaron.
Mis ganas de ser mamá se toparon con su incertidumbre, y eso nos llevó a un divorcio cuando yo tenía entre 38 años. Después de 18 años de matrimonio, me encontré sola, enfrentando un futuro que parecía muy diferente al que había imaginado.
Pero en esa soledad, también me reencontré conmigo misma. Me di el tiempo para sanar, para conocerme de nuevo, y cuando menos lo esperaba, a los 40 años, conocí al hombre que se convertiría en mi compañero de vida.
El Camino de la Fertilidad y la Fe
Desde el inicio de nuestra relación, yo sabía lo que quería: ser mamá. Y aunque al principio él no estaba tan seguro, el amor nos unió.
Nos casamos y comenzamos los tratamientos de fertilidad.
Fueron dos inseminaciones artificiales y siete ciclos de FIV, un camino largo, lleno de altibajos, de ilusiones y desilusiones.
Pero no me quedé solo con los tratamientos médicos.
Busqué apoyo en terapias alternativas: la acupuntura, la homeopatía, terapias emocionales... incluso cambié mi alimentación.
Mi fe se fortaleció en cada etapa, y fue esa fe la que me dio fuerzas para seguir adelante.

La Llegada de Mis Milagros
Después de tantos intentos y de una montaña rusa emocional, a los 45 años, finalmente quedé embarazada. Y a los 46, di a luz a mis mellizos tras una preeclampsia que nos puso a prueba una vez más.
Mis bebés y yo estuvimos internados, luchando para salir adelante, pero lo logramos.
Hoy, cuatro años y medio después, miro a mis hijos y sé que cada desafío, cada lágrima y cada momento de duda valieron la pena.
Estoy aquí, disfrutando de la vida que tanto soñé, y comparto mi historia con la esperanza de que, si tú también estás enfrentando un camino difícil, encuentres en mis palabras un poco de esperanza.
Porque, a veces, la vida nos pone pruebas que parecen insuperables, pero la recompensa al final del camino es más hermosa de lo que jamás imaginamos.
Tu también puedes lograrlo...
Si te encuentras luchando por ser mamá, no dudes en explorar todas las posibilidades que puedan apoyar a tu cuerpo y a tu bienestar. Descubre cómo integrar tratamientos holísticos en tu rutina de bienestar reproductivo.

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Sobre mi

Hola! Soy la Doctora Yehudit Iglesia. Experta en Medicina China, Tratamientos no tradicionales y Fertilidad Integral. Fui madre de mellizos a los 46 años gracias a la FIV y tratamientos no tradicionales y hoy quiero acompañarte en tu proceso.
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